Volver sobre lo sembrado: qué empezaste y no has vuelto a mirar
Sembrar es la parte fácil
Sembrar toma un momento. Uno abre la tierra, pone la semilla, la tapa, la riega. Se para, se sacude las manos y siente que lo logró. Y lo hizo.
Lo que viene después toma meses. La tierra queda igual durante semanas. No hay señales. Uno pasa por ahí y ve el mismo pedazo de tierra , así que deja de mirar. Después de un tiempo, deja de acordarse.
Con las cosas que uno empieza pasa algo parecido. Una conversación que se abrió, un hábito que se sostuvo tres semanas, un proyecto que quedó en la mitad, una decisión que se tomó en enero y no se volvió a revisar. Todo eso está sembrado en alguna parte. Y casi siempre sigue ahí, esperando que alguien vuelva a mirarlo.
Octubre es un buen mes para eso.
Lo que pasa cuando uno no vuelve
Cuando uno no vuelve al sembrado ocurren tres cosas:
La primera es que uno siembra otra vez encima de lo mismo. Empieza el mismo hábito en enero, en marzo y en septiembre, sin darse cuenta de que ya lo había empezado. La sensación es de estar siempre comenzando y nunca avanzar.
La segunda es que uno da por muerto algo que sí germinó. Una relación que cambió de forma y uno sigue creyendo que se perdió. Un aprendizaje que ya está puesto en el cuerpo y uno todavía cree que no sabe. Hay cosechas que uno no ve porque dejó de pasar por ahí.
La tercera es que uno repite el mismo error sin verlo. Si nadie vuelve a mirar, nadie se entera de que la semilla quedó demasiado honda o de que ese pedazo de tierra no recibe sol. Volver es la única forma de saberlo.
La diferencia entre volver y juzgarse
Mucha gente no vuelve porque volver le suena a hacerse un juicio.
Juzgarse es preguntar por qué no lo lograste todavía, con esa voz que ya sabemos. Volver es acercarse a la tierra y ver qué hay. A veces hay un brote, a veces no hay nada, a veces hay algo creciendo que uno ni siquiera había sembrado. El jardinero que revisa su huerta no lo hace para regañarse. Lo hace porque es la única manera de saber qué necesita cada planta esta semana.
Esa diferencia se nota en el cuerpo. Después de juzgarse uno queda cansado. Después de volver con calma uno queda con una idea clara de qué sigue.
Un ejercicio corto
Este ejercicio toma diez minutos y se puede hacer cualquier día de octubre.
Escribe tres cosas que empezaste este año y no has vuelto a mirar. No las pienses mucho: las primeras tres que lleguen suelen ser las que estaban esperando. Al lado de cada una, escribe en qué está hoy, sin adjetivos. «Sigue ahí», «se acabó», «cambió de forma», «no sé» son respuestas válidas. La última es la más honesta de todas.
Después elige una sola. La que pide atención ahora, no la que debería pedirla. Esa es tu tarea de octubre.
Las esencias que acompañan este regreso
Dos esencias de Ciclos y Ritmos acompañan bien este momento del año.
La de Luna Nueva en Libra trabaja con los opuestos y con la oscilación armónica entre ellos: el día y la noche, el dar y el recibir, lo que uno es a solas y lo que es con otros. Las esencias de Lunas Nuevas retiran bloqueos, y esta acompaña a quitar lo que no deja ver esa armonía, sobre todo cuando lo que uno vuelve a mirar es un vínculo. Dosis sugerida: de 5 a 8 gotas, de 3 a 4 veces al día, en un poco de agua.
La de Serenidad, de la línea Dharma, trabaja la calma y la ecuanimidad. Es ese centro que permanece aunque afuera haya viento. Sirve para que el regreso se haga con calma y no con reproche. Dosis sugerida: 3 gotas, de 3 a 5 veces al día. Las esencias del Dharma no se toman todas a la vez.
Hay quien las toma unas semanas y quien las sostiene más tiempo. El proceso pone el ritmo.
Octubre es para esto
El mes acompaña bien la idea. Empieza en Libra, que es la mirada que sabe ver los dos lados de una misma cosa, y termina en Escorpio, que es la que baja al fondo. En medio está el agua, el elemento del mes, que se aclara cuando uno la deja quieta.
La luna llena del 25 termina de alumbrar lo que quedó a la vista. Pero para llegar ahí con algo en las manos, primero hay que volver.
Vuelve a mirar lo que con paciencia sembraste.
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Las esencias no son medicamentos y no reemplazan la atención médica o psicológica.
Olga Lucia Toro
Astróloga. Psicóloga y Periodista, U. Sabana.
Master In Mental Health, FAU.
Las dos esencias que acompañan este regreso: Luna Nueva Libra, para lo que no deja ver la armonía entre los opuestos, y Serenidad, de la línea Dharma, para que el regreso se haga con calma.
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