ASCENDENTE CÁNCER: TÚ Y TU CUERPO .
En el momento exacto de tu nacimiento, se define tu ascendente. Un punto matemático relacionado con el signo del zodíaco que se encontraba en el horizonte en ese instante. El ascendente describe mucho más que tu personalidad y apariencia externa. Nos habla de la manera en que nos mostramos al mundo y aún más importante: nos dice qué cualidad divina estamos llamados a manifestar.
Desde esta perspectiva, el ascendente describe la energía que venimos a integrar, ya que puede entenderse, como un punto de síntesis entre el alma y la personalidad. Así, a medida que evolucionamos pasa de ser la máscara que mostramos al mundo para convertirse en un vehículo de expresión del alma.
EL SIGNO DE CÁNCER Y LA LUNA
Para entender a Cáncer, hay que mirar la luna con sus fases, sus cambios, su movimiento continuo que nos habla del tiempo cíclico, no del lineal. Es importante darnos cuenta de su influencia sobre el cuerpo, la emoción, los ciclos y etapas de la vida.
La luna influye en la Tierra generando las mareas oceánicas, en los animales quienes modifican sus hábitos de caza, reproducción o migración según la iluminación y las fases lunares y en los seres humanos de formas que aún la ciencia sigue explorando.
A RITMO DE LUNA
Bajo el dominio de la luna, aprendemos que no podemos imponer en nuestra vida el modelo solar de tiempo lineal que pide el mundo occidental. Entendemos que movernos siempre hacia adelante y sin pausa termina por afectar el cuerpo y el alma. La luna nos deja ver que no podemos apegarnos porque, así como sus fases son un continuo fluir, el cambio es la única constante en la vida.
La luna tiene mucho que enseñarnos, sin embargo, cuando queremos presionarla para que nos dé sus lecciones no lo logramos. Ella tiene su ritmo y debemos acoplarnos a él. El secreto que nos enseña es que no debemos tratar de dominar nada, ni de retenerlo, sino experimentarlo plenamente, seguirlo en sus fases, verlo cambiar, cuidarlo y disfrutar el despliegue.
EL HOGAR DE LA GRAN MADRE
La búsqueda del ascendente Cáncer es el hogar y lo hace con una tenacidad que puede durar toda una vida. Poco a poco va reconociendo que su búsqueda no es un lugar físico, una persona, ni un tiempo pasado que recuperar. Es un estado interno de pertenencia que solamente puede construirse desde adentro, es aprender a cuidar del cuerpo, la mente y las emociones reconociendo que el cuerpo es el hogar donde habita la vida, donde habita el alma.
Abrirnos a un ritmo más fluido en armonía con la naturaleza es la clave. Recibir la luz solar y alimentarnos con los frutos que la han recibido, nos fortalece. Respetar nuestros ciclos de sueño y vigilia, escuchar al cuerpo cuando está cansado y darle reposo. También, ser conscientes de que podemos tener un closet con mil vestidos, pero solo tenemos un cuerpo que nos va a acompañar hasta el último instante de nuestra vida y necesita nuestra atención y cuidado. De esta manera, nos vamos sutilizando, haciéndonos más permeables a los mensajes del alma y fomentando nuestra evolución.
El signo de Cáncer nos enseña reconocer que nuestra civilización confunde el ritmo lunar con debilidad o con inestabilidad. Pero esto ocurre. porque todavía no hemos aprendido a leer el cielo con los dos ojos abiertos… Te invito a apreciar la luna.
Olga Lucia Toro
Astróloga. Psicóloga y Periodista, U. Sabana.
Master In Mental Health, FAU.
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