Recordemos que el ascendente más allá de ser una máscara social o la apariencia física, es una guía importante para el discípulo espiritual, ya que señala el destino y la intención del alma para esta vida.
Es la «luz que brilla hacia adelante» desde el alma iluminando desde el propósito. También se le puede entender como el indicador de una identidad más real y de lo que se viene a construir en estaencarnación. De esta manera, su exploración es una guía muy valiosa en nuestro caminar evolutivo.
EL CIERRE DE CICLO: LA DISOLUCIÓN
El Ascendente Piscis representa la energía de la culminación de la ronda del zodiaco. Nos enseña que no hay cierres ni finales absolutos sino que, por el contrario, que cada final esconde una semilla con la promesa de un nuevo ciclo. Las plantas nos enseñan esta lección de forma clara. Ellas pasan por una fase de latencia, un estado de reposo metabólico y cese de crecimiento que les permite sobrevivir a condiciones adversas como el invierno, las sequías o la falta de luz. Durante ese periodo, la planta ahorra energía, no produce nuevas hojas y puede parecer seca, pero sigue viva, almacenando recursos en sus raíces o bulbos para brotar nuevamente en la primavera.
Aunque, a veces, en nuestra vida solo vemos ramas y hojas secas y se nos dificulta reconocer la promesa que guarda cada cierre de ciclo, si prestamos atención siempre la vamos a poder encontrar. La vida es un flujo constante. Lo que en el momento percibimos como una pérdida o una conclusión es, en realidad, el espacio necesario para que se geste algo nuevo. Como lo expresa la frase de Séneca, cada final es un comienzo…
SER Y NO SER
El Ascendente Piscis abre la puerta para entrar en el mundo desde la esfera sensible, con una tendencia natural a disolver los límites entre el individuo, su entorno y los otros. Nos brinda la posibilidad de aprender a expresarnos de manera que se facilite la liberación de las limitaciones de la personalidad y se cumpla el propósito espiritual del alma. Cuando se deja de lado el deseo personal y egoísta, la persona puede empezar a trabajar activamente por el bienestar del grupo y del planeta caminando por el sendero del servicio.
Piscis como arquetipo representa a quienes regresan a la vida humana para ayudar a elevar a otros al mismo estado que ellos han alcanzado. Su servicio es más místico, sacrificial, y opera desde la fusión con el todo más que desde la organización consciente como sería el caso del Ascendente Acuario.
Este ascendente nos recuerda las palabras de Octavio Paz en Piedra de Sol, las cuales transcribo textualmente: Nunca la vida es nuestra, es de los otros, la vida no es de nadie, todos somos la vida —pan de sol para los otros, los otros todos que nosotros somos—, soy otro cuando soy, los actos míos son más míos si son también de todos, para que se pueda ser he de ser otro, salir de mí, buscarme entre los otros, los otros que no son si yo no existo, los otros que me dan plena existencia, no soy, no hay yo, siempre somos nosotros…
Olga Lucia Toro
Astróloga.
Psicóloga y Periodista, U. Sabana.
Master In Mental Health, FAU.
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