EQUINOCCIO: EL MOMENTO EN QUE TU LUZ Y TU OSCURIDAD ALCANZAN
El equinoccio de otoño es uno de los dos momentos del año, junto con el de primavera, en que la Tierra llega a un punto en su órbita en que el día y la noche tienen prácticamente la misma duración. Su explicación puramente astronómica es que el eje terrestre no está inclinado ni hacia el Sol ni en sentido contrario, y el Sol cruza el ecuador celeste.
Sin embargo, psicológica y astrológicamente el equinoccio se considera un símbolo poderoso de equilibrio entre fuerzas opuestas: solar y lunar. De esta manera, el día, la noche y su duración dejan de ser solo fenómenos de luz solar o de oscuridad para convertirse en metáforas de dos aspectos fundamentales de la psique: lo consciente y lo inconsciente. Ese es el significado del equinoccio: un punto de encuentro entre la luz y la oscuridad.
Si quieres conocer más sobre los equinoccios y su esencia, en nuestro blog encontrarás su propiedad y cómo tomarla.
LUZ Y OSCURIDAD
El famoso psiquiatra suizo Carl Gustav Jung definía la conciencia como una parte relativamente pequeña de la psique total, una especie de «isla de luz» que emerge de un océano mucho más vasto: el inconsciente, personal y colectivo.
El día, en este sentido, es lo consciente y puede entenderse como una imagen del yo, como la identidad con la que operamos en la cotidianidad, la pequeña isla de la consciencia. Es el ámbito de la voluntad, del pensamiento lineal, ordenado y de esa personalidad provisional que reconocemos como propia. En pocas palabras, aquello de lo que podemos darnos cuenta…
La noche, por su parte, se relaciona con el inconsciente, con los contenidos reprimidos, los arquetipos, los sueños y la sombra. Es el espacio en el que habitan los aspectos de nosotros mismos que no hemos integrado a la luz de la conciencia, los que tendemos a proyectar en los otros y a negar en nosotros mismos. Pero, el mundo de la noche y las sombras no representan solamente oscuridad o miedo, sino un refugio para la mente creadora y el mundo interior.
La noche y las sombras funcionan como una especie de velo que apaga las distracciones del mundo exterior. Cuando se borran los contornos claros del día, se abre la posibilidad para lo misterioso y lo oculto. También se abre la puerta de la ensoñación, del tránsito intermedio entre estar despierto y dormido, del espacio donde se relaja la lógica y el pensamiento puede fluir libremente. Y es en ese ambiente donde se despierta la fuerza creadora que habita en la penumbra, permitiendo construir mundos, deseos y realidades alternativas. El mundo que le da vida al arte, la poesía y abre el camino al inconsciente.
EL SOL Y LA LUNA
Astrológicamente, el Sol asociado con el día, es el símbolo supremo de la consciencia, es la proyección hacia el mundo exterior, es la capacidad de brillar con luz propia y es la estructura que nos permite diferenciarnos del entorno. Representa la fuerza, la extroversión y describe la experiencia subjetiva que se tiene del padre en la carta natal. Y así como el sol ilumina el mundo externo y nos permite ver las formas con claridad y límites precisos, nuestro ego delimita nuestra realidad, la etiqueta y establece un orden que responde a nuestras expectativas y experiencias.
La luna por su parte, se asocia con la naturaleza emocional, la introversión, la ensoñación, la imaginación creadora y la fantasía. Nos habla de la experiencia subjetiva que se tiene de la madre vista desde la carta astral. Representa el estado de fusión simbiótica total con la madre durante la gestación y los primeros meses de vida. Es una fuerza psíquica que nos arrastra hacia atrás, hacia la seguridad del útero, la infancia, la comodidad de no tener que elegir y el refugio donde todas nuestras necesidades eran satisfechas sin esfuerzo. Es el instinto de nutrición que transita desde la demanda infantil de pensar que los otros deben cuidarnos, hacia la capacidad de maternarse a uno mismo, dando lugar al autocuidado. Y así, transformar el pasado heredado en una base sólida que dé espacio a la expresión creativa.
¿CÓMO APROVECHAR EL EQUINOCCIO?
La clave no es que el día conquiste o elimine a la noche, o lo opuesto, sino en que ambos aprendan a dialogar. El Sol y su capacidad de brillar desde la consciencia necesita descender periódicamente a lo inconsciente, al mundo de la luna, navegando en los sueños, la imaginación activa o a través de la exploración de los símbolos, para no volverse rígido, unilateral. Y la Luna debe hacer lo mismo, viajando al territorio del Sol, iluminándose periódicamente para salir de sus repetitivos ciclos inconscientes. De lo contrario, como bien lo expresó Jung; ”»Mientras no hagas consciente lo inconsciente, este dirigirá tu vida y tú lo llamarás destino.»
A nivel práctico se trata de encontrar el camino del medio, del equilibrio. Reconocer en la moderación el arte de vivir, sin caer en los extremos, una filosofía antigua que expresa una necesidad vital. A nivel físico, se trata de iluminar nuestros hábitos con la luz del Sol, escuchar al cuerpo, nutrirlo, ejercitarlo para darle vitalidad, practicar el autocuidado y respetar el descanso, entre otros. Entendiendo que la salud no es una meta rígida, sino un estado de bienestar sostenible en el tiempo.
A nivel psicológico, recorrer el camino del medio es protegernos de la polarización mental. Es aprender a navegar entre la represión de las emociones y el descontrol emocional, es sentir, sin ser arrastrados por la tormenta. También, significa cultivar la flexibilidad mental, abrirnos a integrar los extremos y aceptar nuestras luces y sombras sin juzgarnos con dureza. Es buscar espacios de silencio, auto análisis y meditación. Vivir desde la moderación no es ser tibio, ni aburrido. Es elegir crecer, cultivar la paz mental, la claridad y la longevidad sobre la intensidad del caos.
INVITACIÓN
La energía del equinoccio de otoño se asocia con la pausa, la introspección, y la contemplación. Es una oportunidad que tenemos disponible no solamente el 22 de septiembre, sino que nos acompaña durante unas semanas. Venimos del mundo solar que llegó a su máxima expresión con la entrada del verano el pasado 21 de junio. Ahora, a partir del equinoccio, nos vamos preparando para la noche más larga del año el próximo 21 de diciembre. Así, cada año, vamos transitando de la máxima luz, a la máxima oscuridad y con ello se abre la posibilidad de explorar nuestro universo interior y de encontrar las joyas que allí habitan.
Con el equinoccio, además, comienza el tránsito del Sol en Libra, el signo del equilibrio.
¡Te invito a aprovechar y disfrutar esta maravillosa oportunidad!
Olga Lucia Toro
Astróloga. Psicóloga y Periodista, U. Sabana.
Master In Mental Health, FAU.
La esencia Ascendente Virgo, de la línea de Ciclos y Ritmos de Sheilak, tiene como propiedad el Asombro y acompaña este Ascendente. Y si quieres la serie completa, el Botiquín Ascendentes reúne las doce.
Para acompañar esta pausa, Equinoccios. Para sintonizar con el nuevo tránsito, Sol en Libra. Y para conocer todas las esencias de estos momentos, Momentos cósmicos especiales.
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