Hoy quiero invitarte a hacer un viaje al interior de una carta astral y a familiarizarte con el simbolismo representado en ella. Vamos a imaginar un inmenso reloj con diferentes manecillas, cada una de ellas indicando el movimiento de uno de los planetas. Para que tengas una idea más clara, piensa que Plutón, aunque no es considerado un planeta desde el punto de vista de la astronomía, en la astrología se le sigue reconociendo como tal, se demora unos 248 años en dar la vuelta completa a ese gran reloj. Por su parte, Neptuno se tarda aproximadamente unos 165 años en hacer ese giro. Urano se toma unos 84 años. Saturno da la vuelta en aproximadamente 29 años, Júpiter en un poco más de 11 años. Marte en casi dos años y Venus en unos 225 días. Adicionalmente, este reloj cuenta con otras manecillas que marcan puntos matemáticos, como por ejemplo, los nodos lunares, la luna negra y cuerpos celestes como Quirón, entre otros.
Ahora que ya tenemos una idea general debemos pensar en que nuestro reloj no tiene una superficie homogénea, sino que al contrario las manecillas se mueven en diferentes planos. Es como si unas manecillas estuvieran más cerca a nosotros si estamos frente de el y otras van a estar más lejos. Nuestro reloj termina pareciéndose más a un complejo sistema de delicadas aspas que ocupan un gran espacio.
Entonces, como todos los planetas tardan diferentes tiempos en dar la vuelta completa, es lógico pensar que los vamos a encontrar dispersos alrededor del círculo. Así, cada posición planetaria tiene un significado individual y uno como parte del conjunto de la carta astral
¿DONDE ESTABA AMANECIENDO CUANDO NACISTE?
Nuestro gran reloj de aspas que representa la carta astral está dividido en 24 horas. Para visualizarlo podemos pensar cómo mientras en el lugar donde estamos es medianoche en el otro lado del mundo es el mediodía. Mientras en un lugar amanece, en el opuesto el sol se oculta,
Este concepto es muy importante en astrología porque cuando se calcula una carta astral se hace para una fecha hora y lugar específicos. Y es así como descubrimos que, si el sol no estaba saliendo en el momento de nuestro nacimiento, en el lugar donde nacimos, existe un punto donde el amanecer se estaba dando. Ese punto es fundamental ya que determina lo que conocemos como el ascendente. Así el cálculo del ascendente en astrología determina qué signo corresponde al horizonte oriental en el momento exacto del nacimiento y desde el lugar geográfico específico. Ese punto cambia cada dos horas cubriendo todos los signos (Aries, Tauro, Geminis, Cancer, Leo, Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis) en veinticuatro horas, a diferencia del signo solar que cambia aproximadamente cada 30 días. El Ascendente es parte de lo que conocemos como el sistema de casas, el cual está compuesto por doce secciones en las que se divide una carta astral. Cada una representa un aspecto diferente de nuestra vida.
El ascendente representa nuestra puerta de entrada a la vida y las gafas con las que vemos la realidad, describe la manera como interactuamos con el entorno y nos habla del camino evolutivo que debemos recorrer. Es la expresión física y psíquica que el alma asume para cumplir su misión en la tierra. Nos dice de qué estamos hechos.
El ascendente nos da idea acerca de los detalles de la forma física de la persona, su contextura, si es delgada o gruesa, sus rasgos faciales, la textura de su piel y su cabello, entre otros. Sin embargo, es más que una máscara social o la apariencia física, es una guía importante para el discípulo espiritual, ya que señala el destino y la intención del alma para esta vida. Siendo un indicador de la identidad más real y de lo que se viene a construir.
Representa el “ quién soy yo”, el canal de comunicación entre el mundo interno y el externo que facilita la expresión de la individualidad y el aprendizaje de las lecciones que nos trae el destino. También, es el punto donde el mundo arquetípico interactúa con la conciencia individual.
Se considera que el ascendente es la «puerta» a través de la cual la energía del alma fluye hacia la personalidad, facilitando el proceso de iniciación o expansión de conciencia. A un nivel profundo, indica la meta espiritual y el camino que el alma ha elegido recorrer en la encarnación actual. Representa la «nota clave» que el individuo debe aprender a expresar para liberarse de las limitaciones de la personalidad y cumplir su propósito.
TE INVITO A EXPLORAR EL MUNDO DE LOS ASCENDENTES Y A APROVECHAR SU LUZ PARA GUIAR TU CAMINO!!
Olga Lucia Toro
Astróloga.
Psicóloga y Periodista, U. Sabana.
Master In Mental Health, FAU.
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