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¿QUÉ DICE LA CIENCIA ACERCA DEL SOL Y LA LUNA?

Desde la perspectiva de la astrología nuestra salud física y psicológica puede analizarse a la luz de la posición de los planetas en nuestra carta astral, las relaciones entre ellos y la estructura que se conforma en el momento de nuestro nacimiento. Esa “fotografía” del cielo sumada a los movimientos planetarios diarios y a otra serie de análisis matemáticos nos permiten conocer nuestras fortalezas y vulnerabilidades. Y, con esta información, se hace posible tomar las precauciones necesarias para mantenernos en equilibrio.

MIRANDO AL ASTRO REY Y RECONOCIENDO LO QUE NOS DA

Desde la cuna de la civilización, la humanidad ha mirado al cielo buscando respuestas a sus comportamientos y dolencias. Durante siglos, mitos y leyendas han atribuido poderes mágicos a la Luna y al Sol. Hoy en día, gracias a la ciencia moderna y a la fotobiología, podemos entender qué efecto tienen estos dos astros en nuestro cuerpo. Y reconocer que cuando los astrólogos de la antigüedad observaban las estrellas, estaban hablando de relaciones que la ciencia moderna está redescubriendo. 

El Sol es la principal fuente de energía para la vida y es la fuerza organizadora que hace posible la existencia en la Tierra. Su influencia no es únicamente sutil. Tiene una fuerza física y química directa que activa funciones vitales. La exposición solar permite la síntesis de vitamina D, fundamental para fijar el calcio en los huesos, ayudar el sistema inmunitario, al nervioso y los músculos, entre otros.

Además, la luz solar de la mañana funciona como el «despertador» de nuestro cerebro. Cuando entra a través de los ojos, detiene la producción de melatonina e inicia la de cortisol, sincronizando nuestro reloj interno para que podamos rendir de día y descansar de noche. También, se ha encontrado que la luz solar ayuda a liberar óxido nítrico en el torrente sanguíneo, lo que dilata los vasos y reduce la presión arterial, protegiendo la salud cardiovascular. Asimismo, estimula la producción de serotonina y endorfinas, las hormonas de la felicidad, razón por la cual su ausencia prolongada en invierno suele causar el Trastorno Afectivo Estacional, que se manifiesta a través de estados depresivos.

LA LUNA Y SU IMPACTO EN NUESTRA VIDA

La Luna guarda un secreto relacionado con nuestro descanso. Según estudios científicos de laboratorios del sueño se ha comprobado que durante las noches de luna llena, las personas tardan más en quedarse dormidas, duermen entre 20 y 40 minutos menos y experimentan una reducción notable del sueño profundo. 

Recientemente, en el 2018, el Dr. Thomas Wehr realizó un estudio con una duración de varios años, a 17 pacientes diagnosticados con trastorno bipolar de ciclos rápidos el cual se caracteriza por cambios drásticos entre depresión y manía. El análisis de los datos reveló una precisión matemática asombrosa, en la que la luna es protagonista. Los cambios de humor de los pacientes no eran aleatorios, sino que se alineaban con ciclos lunares específicos, en particular con un ciclo de 14.8 días en los que los picos de manía solían aparecer con las lunas llenas o nuevas.

MUCHO MÁS POR INVESTIGAR

Aunque los laboratorios continúan sus investigaciones y los resultados son muy valiosos. Hay un campo de estudio al que todos podemos acceder y se trata de aprender a notar los cambios en la calidad de nuestro sueño, la cantidad de energía de la que disponemos cada día, los cambios de humor que presentamos, las diferencias y preferencias de nuestro apetito según las fases lunares y las estaciones del año. Estos son sólo algunos ejemplos.

La astrología nos enseña que el signo donde está nuestro Sol de nacimiento, ese que responde a la fácil pregunta de qué signo eres? Nos habla de nuestra consciencia, vitalidad y el potencial que se debe conquistar a lo largo de la vida para descubrir la individualidad desde la cual podemos brillar, dando nuestra nota personal. Y lo mismo ocurre con los otros planetas en la carta astral, cada uno nos relata aspectos específicos sobre la comunicación, la vida afectiva, la disciplina que debemos desarrollar y la capacidad creativa, entre otros.

Así, la astrología no se estudia sólo mirando el mapa del cielo, se aprende reconociendo nuestro perfil psicológico, mirando nuestro comportamiento, aprendiendo a reconectar y alinearnos con la naturaleza. Y recordando que, aunque suene poético decir que somos polvo de estrellas, más allá de la poesía es ciencia. Así que tomar conciencia de nuestra relación con el cielo, es conectar con nosotros mismos, con nuestra propia esencia y vivenciar el lenguaje de la astrología.

Te invito a que aproveches este mes en el que el sol está en Virgo, el signo de la salud para conectar contigo mismo, reconocer las señales de tu cuerpo y despertar tu médico interior.

Olga Lucia Toro

Astróloga.  Psicóloga y Periodista, U. Sabana. 

Master In Mental Health, FAU.

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7 de septiembre de 2026

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